Charles Fourier
Última actualizacion : 2026-04-09
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¿Quién fue y cuales fueron las ideas principales de Charles Fourier?
Charles Fourier (François Marie Charles Fourier, 1772-1837) fue un filósofo, teórico social y economista francés, considerado uno de los principales representantes del socialismo utópico y uno de los padres del cooperativismo. Nació en Besanzón en el seno de una familia de comerciantes y murió en París. Trabajó como empleado de comercio (viajante y contable), lo que le permitió observar de cerca las prácticas mercantiles que tanto criticaría. Su formación fue mayoritariamente autodidacta, y dedicó gran parte de su vida a desarrollar un sistema social alternativo tras quedar decepcionado por la Revolución Francesa.
Fourier no se consideraba un “utópico” en sentido peyorativo (término que Marx y Engels usarían después para distinguirlo de su “socialismo científico”), sino un descubridor de leyes sociales análogas a las de Newton. Su obra principal incluye títulos como Teoría de los cuatro movimientos y de los destinos generales (1808), Tratado de la asociación agrícola doméstica (1822) y El nuevo mundo industrial y societary (1829). Propuso una reconstrucción total de la sociedad para superar lo que llamó “civilización” (la etapa capitalista-mercantil de su época), caracterizada por la competencia, el desperdicio, la represión de las pasiones y la infelicidad generalizada.
Ideas principales de Fourier
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La ley de la atracción apasionada (attraction passionnée):
Esta es su idea central y la que él comparaba con la ley de la gravitación universal. Las pasiones humanas (instintos, deseos y afinidades) no deben reprimirse (como hace la moral tradicional, el matrimonio monógamo o el trabajo asalariado), sino canalizarse y armonizarse. Fourier identificó 12 pasiones radicales (5 sensitivas o “lujosas”, 4 afectivas y 3 distributivas o “mecanizadoras”), que combinadas dan lugar a 810 tipos de caracteres. Cuando estas pasiones se organizan libremente en “series pasionales”, generan armonía social, productividad y placer. La represión genera caos; la atracción bien organizada produce orden espontáneo. -
El falansterio (o falange) como unidad social básica:
La sociedad ideal se organizaría en comunidades autosuficientes de unas 1.620-2.000 personas (para incluir todos los tipos de caracteres, dos de cada uno por sexo). Cada falange viviría en un gran edificio-palacio (el falansterio), con zonas comunes para trabajo, comidas, educación y recreo, combinando agricultura, industria ligera y artesanía. Sería cooperativo e integral: producción y consumo colectivos, pero con propiedad privada limitada y recompensas proporcionales al capital, el trabajo y el talento aportados. El trabajo sería “atractivo” (travail attrayant): rotatorio, variado, breve (cambios cada pocas horas) y elegido según las pasiones de cada uno, eliminando así el tedio y la explotación. Fourier rechazaba la división rígida entre trabajo manual e intelectual, y entre ciudad y campo. -
Crítica radical a la “civilización” capitalista y liberal:
Fourier denunciaba el comercio como fuente de engaño y parasitismo (llegó a asociarlo con males morales y, en algunos pasajes, con antisemitismo). Criticaba la competencia por generar desperdicio, crisis, pobreza en medio de la abundancia y represión de los deseos. Veía el matrimonio y la familia monogámica tradicional como instituciones represivas que frustraban las pasiones afectivas y amorosas. Propuso mayor libertad sexual, igualdad de derechos para la mujer (afirmaba que el grado de emancipación femenina mide el progreso de una sociedad) y educación basada en el desarrollo natural de las pasiones. Anticipó incluso ideas sobre longevidad, mejoras climáticas y una economía de la abundancia y el placer. -
Visión histórica y cósmica:
La humanidad pasaría por etapas (Fourier hablaba de cuatro movimientos: material, orgánico, animal y social). La “civilización” era una etapa transitoria de caos; vendría después la “armonía” (Harmony), donde las pasiones conducirían a la opulencia, el placer sensorial y la unidad global. No era revolucionario en el sentido violento: confiaba en la propaganda pacífica y en la creación de falanges modelo que, por su superioridad, se extenderían voluntariamente.
¿Qué críticas recibió ?
Charles Fourier recibió críticas intensas y multifacéticas durante su vida y después de su muerte (1837). Provenían de conservadores, liberales clásicos, economistas, marxistas y hasta de sus propios seguidores (los fourieristas). Muchas de ellas se centraban en el carácter utópico, constructivista y poco realista de su sistema, en la extravagancia de algunas de sus ideas (especialmente sobre sexualidad y “armonía pasional”) y en los fracasos prácticos de los falansterios.
1. Críticas marxistas (Marx y Engels)
Marx y Engels reconocieron el valor de Fourier como crítico agudo de la “civilización” burguesa (pobreza en medio de la abundancia, hipocresía comercial, represión de las pasiones, alienación laboral y opresión de la mujer). Engels elogió su sátira y su uso intuitivo de la dialéctica.
Sin embargo, la crítica central fue metodológica y política:
- Fourier era un utópico: construía un sistema perfecto desde la razón abstracta y las “leyes de la atracción pasional”, en lugar de derivarlo del análisis histórico-materialista y de la lucha de clases.
- Ignoraba al proletariado como sujeto revolucionario. Apelaba a la filantropía, a los ricos o a ejemplos modelo en lugar de a la revolución.
- Su propuesta era voluntarista y constructivista: pretendía imponer la armonía mediante propaganda y falansterios piloto, sin comprender las leyes objetivas del desarrollo capitalista.
- Las fantasías detalladas (trabajo atractivo por series pasionales, liberación sexual total, longevidad extrema, “anti-leones”, mares de limonada) eran vistas como infantiles o delirantes.
Engels resumió: los utopistas surgieron cuando el capitalismo y el proletariado aún estaban poco desarrollados; por eso su socialismo era prematuro e idealista.
2. Críticas desde el liberalismo clásico y la Escuela Austriaca
Los economistas liberales franceses (Bastiat, Molinari, etc.) y luego los austriacos vieron en Fourier un ejemplo paradigmático de racionalismo constructivista y rechazo al orden espontáneo del mercado.
Ludwig von Mises (en Liberalismo, La acción humana y otros textos):
- Fourier representaba la fantasía socialista de convertir el trabajo en puro placer (“trabajo atractivo”) ignorando la desutilidad inherente del trabajo bajo condiciones de escasez.
- Su falansterio presuponía que se podía rediseñar la sociedad y las pasiones humanas desde arriba, sin respetar la preferencia temporal, el cálculo económico y la división del trabajo espontánea.
- Las ideas de Fourier sobre eliminar el comercio “parasitario” y organizar todo en series pasionales ignoraban la función empresarial y los precios como señales de conocimiento disperso.
Murray Rothbard y la tradición austriaca posterior:
- Fourier es un caso clásico de ingeniería social que subestima la naturaleza humana real (acción humana bajo escasez, incentivos individuales, conocimiento subjetivo).
- Su sistema ignora el problema del cálculo económico (Mises): sin propiedad privada plena y precios libres, es imposible asignar recursos racionalmente en una comunidad compleja.
- El “trabajo atractivo” y la rotación constante de tareas chocan con la realidad de la división del conocimiento y los costos de oportunidad.
- Los falansterios fracasaron precisamente por problemas de incentivos (free-riding, falta de disciplina, conflictos sobre distribución), lo que confirma que la armonía pasional no sustituye a la coordinación voluntaria vía mercado.
Desde esta perspectiva, Fourier cometió el mismo error que otros socialistas utópicos: creer que se puede abolir la escasez y la desutilidad del trabajo mediante un diseño racional, cuando en realidad la Revolución Industrial fue la que rompió la trampa malthusiana mediante acumulación de capital y competencia.
3. Críticas conservadoras, morales y culturales
- Moralidad y sexualidad: Sus ideas sobre la “nueva world amorous” (liberación sexual total, incluyendo relaciones homosexuales, poliamor organizados en “corporaciones” y rechazo al matrimonio monógamo) fueron consideradas inmorales, escandalosas o “perversas”. Muchos reformadores fourieristas (como Albert Brisbane en EE.UU.) intentaron ocultar o suavizar estas partes para no espantar a posibles adeptos.
- Extravagancia y locura: Sus especulaciones cosmológicas (cambio climático, animales antagónicos transformados en aliados, longevidad de 144 años, etc.) y la rigidez clasificatoria de las 12 pasiones y 810 caracteres fueron vistas como delirantes o “locura lúcida”.
- Antisemitismo y racismo: Algunos pasajes donde asociaba el comercio parasitario con los judíos o mostraba prejuicios hacia culturas no europeas fueron criticados (incluso por autores modernos de izquierda).
- Anti-industrialismo: Rechazaba la gran industria y la mecanización, prefiriendo una economía básicamente agrícola-hortícola. Esto lo hacía aparecer retrógrado ante la realidad de la Revolución Industrial.
4. Críticas por los fracasos prácticos
Los intentos de implementar falansterios (principalmente en EE.UU. en los años 1840: Brook Farm, North American Phalanx, etc.) fracasaron sistemáticamente por:
- Falta de capital y recursos.
- Conflictos internos (disputas sobre trabajo, distribución y moral).
- Problemas de incentivos y free-riding.
- Incapacidad para competir con el mercado exterior.
Estos fracasos reforzaron la imagen de Fourier como visionario impráctico. Incluso sus seguidores más cercanos (Victor Considerant y otros) modificaron o diluyeron sus ideas, volviéndolas más estatistas o burocráticas, lo que Fourier probablemente habría rechazado.
Perspectiva austriaca-integral (historia, economía y biología)
- Fourier ofrece intuiciones valiosas (crítica al trabajo alienante, defensa de la variedad humana, rechazo al mercantilismo fraudulento), pero cae en el error fatal del constructivismo: pretende reemplazar el orden espontáneo generado por la acción humana voluntaria (propiedad privada, precios, contratos) por un diseño central de “armonía pasional”.
- Ignora la naturaleza humana real (preferencias subjetivas dispersas, escasez, preferencia temporal, tendencia al free-riding en grupos grandes). La biología evolutiva y la psicología muestran que las pasiones humanas no se armonizan automáticamente por reorganización comunal; requieren mecanismos de coordinación que respeten el cálculo individual y la responsabilidad personal.
- Sus falansterios habrían perpetuado o agravado la trampa malthusiana en lugar de romperla, porque subestimaban la necesidad de acumulación de capital y competencia.
En resumen, Fourier fue criticado por demasiado utópico (marxistas), demasiado fantástico e inmoral (conservadores y moralistas), demasiado anti-mercado e ignorante de la economía (liberales y austriacos), y demasiado impráctico (la historia de sus comunidades). Sus falansterios nunca escalaron ni compitieron con el orden de mercado que, pese a sus dolores de parto (urbanización, Speenhamland, etc.), generó el mayor aumento de nivel de vida en la historia.
Sus críticas más profundas y perdurables vienen precisamente de quienes defienden el orden espontáneo frente al racionalismo constructivista: el mercado libre, con todos sus defectos transitorios, coordinó mejor las pasiones y preferencias humanas que cualquier falansterio diseñado en el cerebro de un visionario.
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