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Eventos durante la Revolución Francesa

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Continuación desde : Causas de la Revolución Francesa

Estados Generales

Cuadernos de las quejas

La convocatoria de los Estados Generales de 1789, fue el "punto de no retorno" para la monarquía francesa. Los pedidos del pueblo (representado por el Tercer Estado) no se hicieron de forma desorganizada; se redactaron en documentos oficiales llamados Cuadernos de Quejas (Cahiers de Doléances). Puntos centrales que exigía el pueblo:

1. Reformas Políticas y de Votación

El pedido más urgente y divisivo no era sobre comida, sino sobre poder. El Tercer Estado sabía que, aunque representaban al 98% de la población, si se votaba "por estamento" (un voto para la nobleza, uno para el clero y uno para el pueblo), siempre perderían 2 a 1.

  • Voto por cabeza: Exigían que cada diputado tuviera un voto individual.
  • Doble representación: Pidieron (y lograron) que el número de sus diputados fuera igual al de la nobleza y el clero juntos.
  • Una Constitución: El deseo de limitar el poder absoluto del Rey mediante una ley fundamental.
    • Es importante notar aquí que nadie habla de presidencia, no se habla de reemplazar al rey sino de una continuación de la monarquía con una constitución nacional que iguale los derechos, que ya no haya siervos sino ciudadanos.

2. Justicia Fiscal (Impuestos)

Francia estaba en bancarrota y el pueblo ya no podía más. Sus pedidos eran claros:

  • Fin de los privilegios fiscales: Exigían que la nobleza y el clero también pagaran impuestos.
  • Abolición del "Diezmo": El impuesto del 10% de la cosecha que debían entregar obligatoriamente a la Iglesia.
  • Eliminación de aduanas internas: Que encarecían el transporte de alimentos de una provincia a otra, agravando las hambrunas.

3. Derechos Civiles y Sociales

Influenciados por las ideas de la Ilustración, los cuadernos de quejas incluían:

  • Libertad de expresión y de prensa: El fin de la censura real.
  • Igualdad ante la ley: Que un plebeyo no fuera castigado de forma más severa que un noble por el mismo delito.
  • Acceso a cargos públicos: Que el talento y el mérito, y no el apellido, permitieran acceder a puestos en el gobierno o el ejército.

La Asamblea Nacional

Al final, la negativa del Rey y de los privilegiados a aceptar el voto por cabeza fue lo que provocó que el Tercer Estado se separara para formar la Asamblea Nacional, dando inicio real a la Revolución.

El detonante: El cierre de la sala

El 17 de junio, el Tercer Estado, cansado de la falta de avances, se autoproclama Asamblea Nacional: ellos dicen ser los únicos representantes verdaderos del pueblo.

Tres días después, el 20 de junio, cuando los diputados llegaron a su sala de reuniones habitual en Versalles, se encontraron con una sorpresa: las puertas estaban cerradas y custodiadas por soldados. El rey Luis XVI argumentó que la sala estaba en reparaciones (una excusa para frenar las reuniones), pero los diputados temieron lo peor.

El lugar: Una cancha de frontón

Bajo la lluvia, los diputados buscaron un refugio cercano. Encontraron un edificio que servía como cancha de "jeu de paume" (un antepasado del tenis actual). Era un salón amplio, vacío y sin asientos, lo que le dio al momento un aire de urgencia y humildad.

El Juramento

Allí, liderados por figuras como Jean-Sylvain Bailly y con el impulso de Emmanuel-Joseph Sieyès, los diputados realizaron una promesa solemne que desafiaba directamente la autoridad del Rey. Juraron:

"No separarse jamás y reunirse en cualquier lugar donde las circunstancias lo exijan, hasta que la Constitución del reino esté establecida y apoyada sobre fundamentos sólidos".

Este fue un acto revolucionario porque:

  1. Desafiaron la soberanía real: El poder ya no residía solo en la voluntad del Rey, sino en la voluntad de la Asamblea.
  2. Unión de clases: Aunque eran del Tercer Estado, se les unieron algunos nobles liberales y muchos sacerdotes del bajo clero.

La reacción del Rey y la frase famosa

Pocos días después, el Rey intentó disolver la reunión por la fuerza. Es aquí donde surge una de las frases más icónicas de la Revolución, dicha por el Conde de Mirabeau a un enviado del Rey:

"Id a decirle a vuestro señor que estamos aquí por la voluntad del pueblo y que no saldremos sino por la fuerza de las bayonetas".

Ante la firmeza de los diputados y el apoyo popular en las calles de París, a Luis XVI no le quedó más remedio que ceder y ordenar a la nobleza y al clero que se unieran a esta nueva Asamblea. La monarquía absoluta había muerto legalmente esa tarde.

La Toma de la Bastilla

A pesar de enviar a la nobleza y al clero a la Asamblea Nacional, el rey Luis XVI había ordenado el despliegue de regimientos extranjeros (suizos y alemanes) alrededor de París y Versalles. Para el pueblo, esto no era una medida de orden, sino una señal de represión inminente contra la recién formada Asamblea Nacional.

El 11 de julio, el rey destituyó a Jacques Necker, el ministro de finanzas que era visto como el único aliado del pueblo en el gobierno. Esto confirmó los peores miedos de los parisinos: el rey planeaba disolver la Asamblea por la fuerza.

El 12 y 13 de julio, los ciudadanos comenzaron a saquear armerías menores para defenderse, pero les faltaba armamento pesado y, sobre todo, pólvora. Se organizó la Guardia Nacional, pero una milicia sin armas no podía enfrentar al ejército profesional del rey.

Antes de ir a la Bastilla, la multitud se dirigió al Hotel de los inválidos, porque sabían que en sus sótanos se custodiaba el arsenal real. Se llevaron aproximadamente 30,000 mosquetes y algunos cañones.. El asalto al Hotel de los inválidos fue un éxito en cuanto a fusiles, pero los ciudadanos se dieron cuenta de algo crítico: no tenían pólvora ni balas

Corrió el rumor de que el gobernador de los Inválidos había enviado la pólvora a una fortaleza mucho más segura y simbólica: La Bastilla. Por eso, casi inmediatamente después de salir de los Inválidos, la multitud marchó hacia la famosa prisión.

La Bastilla no era solo una fortaleza; era una prisión de Estado.

  • Representaba el poder arbitrario del Rey: allí se encerraba a la gente mediante las "lettres de cachet" (órdenes reales directas sin juicio).
  • Aunque ese día solo había 7 prisioneros (cuatro falsificadores, dos enfermos mentales y un aristócrata), su caída significó que el Rey ya no tenía el control total sobre la ciudad.

Consecuencias inmediatas

La toma de la fortaleza tuvo efectos que nadie imaginó:

  • El Rey cedió: Luis XVI retiró las tropas de París y volvió a llamar a Necker.
  • Nace la escarapela: Se adoptó la bandera tricolor (rojo y azul por París, blanco por la monarquía), que es la base de la actual bandera de Francia.
  • El Gran Miedo: En el campo, los campesinos se contagiaron de la furia de París y empezaron a quemar los castillos de los nobles y los documentos donde figuraban sus deudas feudales.

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

La violencia de la toma de la Bastilla asustó tanto a la nobleza que la Asamblea Nacional decidió que debía actuar rápido para calmar las aguas. No bastaba con palabras; necesitaban un documento que cambiara las reglas del juego para siempre.

Así nació, el 26 de agosto de 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

1. El fin de los "Súbditos"

Antes, las personas eran súbditos del Rey (le debían obediencia). Con este documento, pasaron a ser Ciudadanos.

  • Igualdad: "Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos".
  • Libertad: Puedes hacer todo lo que no perjudique a otro.

2. La Soberanía Nacional

Este es un cambio mental enorme. El poder ya no viene de Dios hacia el Rey, sino que el poder reside en la Nación (el conjunto de los ciudadanos). El Rey ya no es el dueño del país, sino un administrador que debe obedecer la ley.

3. Derechos inalienables

La Declaración estableció cuatro derechos fundamentales que nadie te puede quitar:

  1. Libertad.
  2. Propiedad (esto era vital para la burguesía).
  3. Seguridad.
  4. Resistencia a la opresión (esto justificaba, después de los hechos, la toma de la Bastilla).

Lo que la Declaración NO hizo (Las omisiones)

A pesar de ser avanzada, tuvo "puntos ciegos" que causarían conflictos más adelante:

  • No incluyó a las mujeres: Eran ciudadanos "pasivos" sin derecho al voto. Esto llevó a que Olympe de Gouges escribiera más tarde la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (y terminara en la guillotina).
  • No abolió la esclavitud: En las colonias francesas, como Haití, la esclavitud continuó, lo que provocó revoluciones propias en América.

¿Por qué fue tan importante?

Porque fue el "certificado de defunción" del Antiguo Régimen. Por primera vez en la historia de Europa, una gran potencia declaraba que los privilegios por nacimiento eran ilegales.

El Rey se niega a firmar

Aunque la Asamblea aprobó la Declaración, Luis XVI se negó a firmarla al principio. Esto enfureció tanto a la gente que ocurrió uno de los eventos más pintorescos y determinantes: la Marcha de las Mujeres sobre Versalles.

Esta es una de las partes más emocionantes, porque demuestra que la Revolución no solo se hacía en los salones con discursos, sino también en los estómagos vacíos de la gente.

En octubre de 1789, el Rey seguía en Versalles, a unos 20 kilómetros de París, ignorando los decretos de la Asamblea y viviendo en el lujo mientras en la ciudad el pan era casi imposible de conseguir.

El detonante: El insulto a la bandera

Llegó a París el rumor de que, en un banquete en el palacio, los oficiales del Rey habían pisoteado la escarapela tricolor (el símbolo de la Revolución) y usado en su lugar el color blanco de la monarquía. Esto, sumado al hambre, fue la chispa final.

La marcha de las mujeres (5 de octubre)

No fueron los soldados los que iniciaron esto, sino las pescaderas de los mercados de París (las poissardes). Eran mujeres fuertes, acostumbradas al trabajo duro y a manejar cuchillos para limpiar pescado.

  • Al grito de "¡Pan!", miles de mujeres empezaron a marchar hacia Versalles.
  • Iban armadas con picas, palos y cuchillos de cocina.
  • Se les unieron miles de hombres y la Guardia Nacional, sumando una multitud de casi 20,000 personas.

El asalto al Palacio

Cuando llegaron a Versalles, tras marchar bajo la lluvia, exigieron hablar con el Rey. Luis XVI, asustado, prometió repartir comida, pero la multitud ya no confiaba en él.

A la mañana siguiente, la multitud rompió las defensas y entró al palacio. Estuvieron a punto de capturar (y posiblemente linchar) a la reina María Antonieta, quien tuvo que escapar por un pasadizo secreto hacia la habitación del Rey mientras sus guardias eran masacrados.

"El panadero, la panadera y el hijo del panadero"

Para calmar a la masa, el Marqués de La Fayette convenció al Rey de que debía salir al balcón. La multitud gritó una exigencia clara: el Rey debía volver a París.

Luis XVI no tuvo opción. La procesión de regreso fue surrealista:

  • Las mujeres marchaban escoltando el carruaje real.
  • Llevaban picas con las cabezas de los guardias del palacio clavadas en ellas.
  • Cantaban burlonamente que traían de vuelta a "el panadero, la panadera y el hijo del panadero" (el Rey, la Reina y el Delfín).

La importancia de este momento

  1. El Rey, prisionero: Desde ese día, la familia real nunca volvió a ver el lujo de Versalles. Quedaron recluidos en el Palacio de las Tullerías, en el centro de París, bajo la vigilancia constante del pueblo.
  2. El fin del aislamiento: Al estar en París, el Rey ya no podía ignorar lo que pasaba. Estaba, literalmente, a merced de la Revolución.

Este fue el momento en que Luis XVI se dio cuenta de que ya no era un monarca absoluto, sino casi un rehén. Un par de años después, desesperado, intentaría una fuga secreta que saldría muy mal... la famosa Fuga de Varennes.


La Fuga de Varennes

Esta es una de las partes que parece sacada de una película de suspenso. En junio de 1791, el Rey, sintiéndose prisionero en las Tullerías y viendo que la Revolución se volvía cada vez más radical, decidió que debía huir hacia la frontera para reunir un ejército y recuperar su poder.

1. El plan: Un carruaje demasiado lujoso

El Rey y María Antonieta no eran precisamente discretos. En lugar de viajar en carruajes pequeños y rápidos, mandaron a construir una berlina gigante (un carruaje de lujo) para que toda la familia y sus criados viajaran juntos.

  • El carruaje era pesado y lento.
  • Llevaban vajilla de plata, ropa elegante y comida gourmet.
  • El Rey iba disfrazado de mayordomo y la Reina de institutriz.

2. Los retrasos fatales

El plan dependía de la precisión. Había destacamentos de soldados leales esperándolos en diferentes puntos del camino para escoltarlos.

  • El carruaje salió tarde de París.
  • En cada parada, el Rey se bajaba a estirar las piernas y a charlar con la gente, confiado en que nadie lo reconocería bajo su disfraz.
  • Como el carruaje no llegaba a tiempo a los puntos de encuentro, los soldados que debían protegerlos pensaron que el plan se había cancelado y se retiraron, dejando la ruta desprotegida.

3. El error de la moneda en Varennes

Al llegar al pueblo de Varennes, muy cerca de la frontera, el carruaje se detuvo. El jefe de postas (el encargado de los caballos), un hombre llamado Jean-Baptiste Drouet, sospechó de los viajeros.

Según la tradición, Drouet reconoció el rostro del "mayordomo" comparándolo con el perfil de un asignado (el papel moneda de la época) o una moneda de oro que tenía en el bolsillo. ¡El Rey fue traicionado por su propio rostro impreso en el dinero!

El regreso de la vergüenza

Drouet dio la voz de alarma, el pueblo bloqueó un puente y la Guardia Nacional arrestó a la familia real. El regreso a París fue el funeral de la monarquía:

  • Se ordenó que nadie vitoreara al Rey, pero tampoco que lo insultaran. Se dice que el silencio en las calles era ensordecedor.
  • El pueblo ahora veía a Luis XVI no como un padre, sino como un TRAIDOR que había intentado abandonar a su país para unirse a los enemigos extranjeros (Austria y Prusia).

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Última actualizacion : 2026-01-06


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