Condiciones sanitarias antes de la Revolución Industrial
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Última versión : 2026-08-22
Este artículo es parte del Curso básico de Liberalismo y Escuela Austríaca de Economía -> La Revolución Industrial
Las condiciones sanitarias en Inglaterra antes de la Revolución Industrial (principalmente los siglos XVII y XVIII) eran extremadamente precarias según cualquier estándar moderno. No existía una “edad dorada” de limpieza rural o urbana. La suciedad, la contaminación del agua y las enfermedades infecciosas formaban parte cotidiana de la vida de la gran mayoría de la población.
1. Agua, residuos y calles
- No había sistemas de alcantarillado modernos. Las zanjas abiertas de las ciudades se usaban como letrinas. Los orinales se vaciaban directamente a la calle.
- Los carniceros mataban animales en sus tiendas y arrojaban las vísceras a la vía pública. Los cadáveres de animales se dejaban pudrir donde caían.
- Las fosas sépticas (latrine pits) se excavaban cerca de los pozos, contaminando sistemáticamente el agua potable.
- Los ríos (incluido el Támesis) funcionaban como cloacas abiertas. En Londres del siglo XVII ya se describía el aire como “una niebla impura y espesa… que corrompe los pulmones”.
- Los cerdos y otros animales deambulaban libremente por las calles, añadiendo más estiércol al entorno.
Lawrence Stone, en su estudio clásico sobre la familia inglesa entre 1500 y 1800, resume el panorama urbano:
“Las zanjas de la ciudad, a menudo llenas de agua estancada, se usaban habitualmente como letrinas… el resultado de estas condiciones sanitarias primitivas eran constantes brotes de infecciones bacterianas estomacales, siendo la más temible la disentería”.
2. Mortalidad: cifras que hablan por sí solas
- Esperanza de vida al nacer a nivel nacional: alrededor de 35-40 años a principios del siglo XVII. Empeoró entre 1650 y 1740 (llegando a niveles cercanos a los 30 años en algunos períodos).
- Mortalidad infantil (muertes en el primer año de vida):
- Nacional: frecuentemente entre 150 y 200 por cada 1.000 nacidos vivos.
- En Londres a mediados del siglo XVIII: entre 300 y 400 por cada 1.000 (es decir, uno de cada tres o casi uno de cada dos bebés moría antes de cumplir un año).
- Incluso en pequeñas ciudades de mercado (2.000-3.000 habitantes) se registraban tasas de 209-270 por 1.000.
- Muchos niños no llegaban a los cinco años. En Londres, menos de la mitad de los nacidos alcanzaba esa edad en ciertos períodos.
Las ciudades eran “sumideros demográficos”: solo se mantenían o crecían gracias a la migración constante desde el campo, porque la mortalidad urbana superaba a la natalidad.
3. Vivienda, higiene personal y enfermedades
- Las viviendas de los pobres solían tener pisos de tierra, techos de paja, poca ventilación y se compartían a veces con animales.
- El baño completo era raro. La ropa de lana se lavaba con poca frecuencia, lo que favorecía piojos y pulgas.
- Enfermedades crónicas y epidémicas: disentería, tifus, viruela, tuberculosis, malaria en zonas pantanosas, gusanos intestinales y todo tipo de infecciones gastrointestinales por agua y alimentos contaminados.
- Los cementerios de pobres (“poor holes”) eran fosas abiertas donde se apilaban cadáveres hasta llenarlas; el hedor era proverbial.
4. Perspectiva austriaca e histórica
Desde la tradición austriaca y libertaria se insiste en un punto clave: estas condiciones no fueron creadas por el capitalismo industrial (todo ésto son sucesos anteriores al capitalismo y la revolución industrial). Eran el estado normal de la sociedad preindustrial.
La Revolución Industrial concentró a más gente en ciudades y, en sus primeras décadas, hizo más visibles algunos problemas sanitarios.
Sin embargo, el aumento de la productividad y de la riqueza real que generó el capitalismo fue precisamente lo que permitió, a partir de mediados y finales del siglo XIX, financiar los grandes sistemas de agua potable, alcantarillado y mejora de la vivienda que finalmente redujeron de forma drástica la mortalidad.
La idea de un pasado preindustrial “limpio y saludable” es un mito romántico.
La realidad era sucia, olorosa, llena de enfermedades infecciosas y con una mortalidad infantil que hoy solo se encuentra en las peores zonas de países extremadamente pobres.
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Última versión : 2026-06-03
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