Adam Smith
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Este artículo es parte del Curso básico de liberalismo -> Módulo 4: Principales Escuelas de Economía
Última versión : 2026-04-10

Adam Smith (bautizado el 5 de junio de 1723 en Kirkcaldy, Escocia – fallecido el 17 de julio de 1790 en Edimburgo) fue un filósofo moral y economista político escocés, figura central de la Ilustración Escocesa.
Se le considera el padre de la economía moderna y uno de los fundadores del pensamiento clásico liberal en economía. Aunque hoy se lo asocia principalmente con la economía, Smith era ante todo un filósofo que integraba ética, psicología humana, historia y análisis institucional.
Su vida transcurrió en un entorno de relativa comodidad (su padre había sido funcionario de aduanas). Estudió en la Universidad de Glasgow (donde luego fue profesor de filosofía moral) y en Oxford. Fue amigo cercano de David Hume y formó parte de un círculo intelectual extraordinario. Publicó dos obras principales en vida:
- La Teoría de los Sentimientos Morales (1759)
- Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776), comúnmente conocida como La riqueza de las naciones.
Murió soltero y dedicó sus últimos años a revisar sus textos y a su labor como comisionado de aduanas.
Ideas principales
Smith no separaba tajantemente ética y economía: ambas surgían de la observación de la naturaleza humana. Sus ideas se complementan entre sus dos grandes libros.
1. En La Teoría de los Sentimientos Morales (ética y psicología humana)
- La moral no nace de un “sentido moral innato” ni del puro egoísmo, sino de la simpatía (o empatía): la capacidad imaginativa de ponernos en el lugar del otro y compartir (o juzgar) sus emociones.
- Introdujo el concepto del espectador imparcial (impartial spectator): un juez interno que nos permite evaluarnos a nosotros mismos como si nos viéramos desde fuera, buscando aprobación moral y evitando el exceso de pasiones.
- Las virtudes clave son: justicia (la más importante, pues protege la sociedad), prudencia (cuidado de uno mismo) y benevolencia.
- Critica tanto el egoísmo puro como el altruismo utópico: los seres humanos son egoístas en cierto grado, pero también sociables y deseosos de aprobación mutua. Esto evita una visión reduccionista del hombre como mero maximizador de utilidad.
Esta obra es fundamental para entender que Smith no era un apologista del egoísmo crudo; al contrario, veía la moral como un mecanismo social que modera el interés propio.
2. En La riqueza de las naciones (economía política)
Esta es su obra magna y el texto fundacional de la economía como disciplina sistemática. Sus ideas centrales son:
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La riqueza real de las naciones:
- no son los metales preciosos (como creían los mercantilistas), sino la capacidad productiva de un país: los bienes y servicios que satisfacen necesidades humanas.
- El crecimiento económico proviene del aumento de la productividad, no de acumular oro o de balanzas comerciales favorables.
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División del trabajo:
- Es el motor principal del progreso económico.
- En su famoso ejemplo de la fábrica de alfileres, muestra cómo especializarse en tareas simples multiplica enormemente la productividad (un solo trabajador hace pocos alfileres; con división del trabajo, miles).
- La división del trabajo genera especialización, destreza, innovación y economías de escala.
- Sin embargo, Smith advertía que el trabajo repetitivo excesivo podía “entorpecer” la mente de los obreros, por lo que defendía la educación pública básica.
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Interés propio y la “mano invisible”:
- No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de donde esperamos nuestra cena, sino de su propio interés.
- Cada individuo, al perseguir su beneficio personal (y guiado por precios, competencia y señales de mercado), es “conducido por una mano invisible” a promover el interés de la sociedad, muchas veces sin pretenderlo.
- Este es un orden espontáneo: la coordinación social emerge sin planificación central.
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Libre mercado y crítica al mercantilismo:
- Defendió el libre comercio internacional, la competencia abierta y la reducción de regulaciones, monopolios y privilegios estatales.
- El mercantilismo (proteccionismo, restricciones a la importación) empobrece a las naciones al distorsionar la asignación de recursos.
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Acumulación de capital y extensión del mercado:
- La división del trabajo está limitada por “la extensión del mercado”. Cuanto más grande sea el mercado (libre comercio), más especialización y prosperidad.
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Rol limitado del Estado:
- Solo tres funciones legítimas para el soberano: defensa nacional, administración de justicia (incluyendo protección de propiedad) y obras públicas que el mercado privado no proveería eficientemente (caminos, puentes, educación básica).
- Más allá de eso, la intervención suele ser contraproducente.
¿En quién o en qué inspiró sus ideas?
Se inspiró en una combinación de influencias personales, filosóficas, científicas y económicas de su época y de la tradición clásica.
1. Influencias personales y del entorno (Ilustración Escocesa)
Smith fue un producto central de la Ilustración Escocesa, un movimiento intelectual que enfatizaba la razón, la observación empírica y el estudio de la naturaleza humana.
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Francis Hutcheson (su profesor en la Universidad de Glasgow): Es la influencia más directa y a quien Smith llamó “el nunca olvidado Dr. Hutcheson”. Hutcheson desarrolló la teoría del “sentido moral” (moral sense theory), que sostenía que los juicios morales surgen de los sentimientos más que de la pura razón. Esto marcó profundamente La teoría de los sentimientos morales, donde Smith explora la simpatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro) como base de la moral. Hutcheson también influyó en ideas sobre el bien común y la propiedad.
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David Hume (su gran amigo y mentor intelectual): Hume fue una de las figuras más importantes para Smith. Compartían una visión escéptica y basada en la psicología humana. Smith adoptó y refinó ideas de Hume sobre la moral sentimentalista, la pasión como motor de la acción y el escepticismo religioso. Smith describió a Hume tras su muerte como alguien que se acercaba al ideal de “hombre perfectamente sabio y virtuoso”. Casi todo en las obras de Smith tiene alguna conexión o revisión de Hume, aunque Smith no siempre coincidía plenamente.
Otros contemporáneos como Lord Kames (Henry Home) también lo apoyaron en sus primeras conferencias.
2. Influencias filosóficas y científicas
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Filosofía estoica: Smith admiraba a Epicteto y Marco Aurelio. La idea estoica de un orden natural armónico en el universo influyó en su concepto de la “mano invisible”, donde los individuos persiguiendo su interés propio contribuyen (sin intención) al bien social. También en la idea de resignación ante fuerzas mayores y virtud personal.
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Isaac Newton y el método científico: La Ilustración Escocesa estaba impregnada de principios newtonianos (sistemas, mecanismos y leyes naturales). Smith buscó explicar la sociedad como un sistema ordenado, similar a cómo Newton explicó el universo físico.
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Clásicos antiguos: Aristóteles (en temas de virtud, imaginación y moral), Platón y otros. Smith veía paralelismos entre su sistema moral y el de Aristóteles.
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Pensamiento post-calvinista: En Escocia, una versión moderada del protestantismo influyó en su ética del trabajo y la virtud cívica.
3. Influencias en economía y pensamiento político
Para La riqueza de las naciones, Smith sintetizó y superó ideas previas:
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Fisiócratas franceses
- (François Quesnay y su escuela): Durante su viaje por Europa (como tutor del duque de Buccleuch), Smith conoció a los fisiócratas, quienes enfatizaban la agricultura como fuente de riqueza, el “orden natural” y el laissez-faire (dejar hacer).
- Smith los elogió como el sistema más cercano a la verdad hasta entonces, aunque criticó sus excesos (por ejemplo, su obsesión exclusiva con la tierra).
- Ideas como el libre comercio y la circulación económica le influyeron.
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Predecesores en economía:
- Richard Cantillon (Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, 1755): Análisis sistemático de la economía como un proceso circular (producción, circulación, consumo). Influyó en conceptos de emprendimiento, población y dinero.
- Bernard Mandeville (La fábula de las abejas): La idea de que “vicios privados” (egoísmo) pueden generar “beneficios públicos” (prosperidad). Smith refinó esto, pero evitó el cinismo extremo.
- Otros: John Locke (propiedad), Montesquieu (leyes y sociedades), y mercantilistas a quienes criticó fuertemente.
Smith también leyó ampliamente a autores del siglo XVII y a enciclopedistas franceses como Voltaire (a quien conoció).
Resumen: ¿En qué se inspiró principalmente?
Smith no “inventó” de cero la economía de mercado ni la ética sentimental. Tomó la teoría del sentido moral de Hutcheson, la psicología humana de Hume, el orden natural estoico-newtoniano y las ideas proto-liberales de los fisiócratas y Cantillon, para construir un sistema coherente que integraba moral, psicología y economía.
Sus ideas clave —división del trabajo, mano invisible, simpatía, libre mercado— surgen de observar la naturaleza humana y la historia, siempre dentro de un marco ético (la economía no está separada de la moral).
En esencia, Smith fue un gran sintetizador de la Ilustración: combinó el empirismo británico, el racionalismo continental y la tradición clásica para explicar cómo las sociedades prosperan a través de la libertad, el intercambio y las pasiones humanas moderadas por la moral social.
Críticas a sus ideas
1. Críticas contemporáneas y tempranas (siglo XVIII-XIX)
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Mercantilistas: Rechazaron su ataque frontal al proteccionismo, las restricciones al comercio y la idea de que la riqueza consiste en metales preciosos. Para ellos, Smith destruía el “sistema comercial” que favorecía exportaciones y balanza comercial positiva mediante intervención estatal. Smith respondió que la verdadera riqueza es la capacidad productiva (bienes y servicios), no el oro acumulado.
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Fisiócratas (Quesnay y seguidores): Criticaron que Smith no considerara la agricultura como la única fuente de “producto neto” y que diera demasiado peso a la manufactura y el comercio. Veían su sistema como insuficientemente “natural” al no limitar el rol productivo solo a la tierra.
2. Crítica marxista y socialista
Karl Marx y sus seguidores reconocieron en Smith avances importantes (análisis de la división del trabajo, acumulación de capital, conflicto de intereses entre clases), pero lo consideraron un pensador burgués limitado. Principales objeciones:
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Smith no vio la explotación inherente del trabajo asalariado: aunque reconoció que los capitalistas buscan bajar salarios, no desarrolló una teoría completa de la plusvalía.
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Su “mano invisible” sería una ilusión ideológica que oculta el carácter antagónico del capitalismo.
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La contradicción entre La Teoría de los Sentimientos Morales (simpatía, espectador imparcial) y La riqueza de las naciones (interés propio) —el famoso “Adam Smith Problem”— se interpretó como prueba de que Smith idealizaba el capitalismo naciente sin ver sus (supuestas???) contradicciones históricas.
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Marx usó mucho a Smith (y más a Ricardo) como base, pero lo superó hacia una crítica radical del sistema de producción mercantil.
3. Críticas desde la Escuela Austríaca
Murray Rothbard, en su Historia del Pensamiento Económico, lanzó una de las críticas más duras y sistemáticas a Smith, viéndolo no como fundador sino como un regresor respecto a predecesores como Cantillon, Turgot o los escolásticos españoles.
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Teoría del valor:
- Smith osciló entre una visión subjetiva (influida por sus maestros) y una teoría del valor-trabajo embrionaria (“el trabajo es la medida real del valor”).
- Esto abrió la puerta al marxismo y retrasó el desarrollo del valor subjetivo marginalista (Menger, 1871).
- Los austriacos prefieren la tradición pre-smithiana de valor como resultado de la valoración individual.
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Enfoque en el equilibrio de “precio natural” a largo plazo
- En lugar de procesos dinámicos de mercado, emprendimiento y error empresarial.
- Smith enfatizó la división del trabajo como motor principal, pero subestimó el rol del emprendedor como coordinador de conocimiento disperso.
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Plagio y omisiones:
- Rothbard lo acusó de no citar adecuadamente a Cantillon, Hutcheson y otros, y de presentar como novedades ideas ya desarrolladas.
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Residuos intervencionistas:
- Aunque criticó el mercantilismo, Smith aceptó ciertas intervenciones (educación pública básica, usura laws en algunos casos, obras públicas, impuestos moderados).
- No fue un defensor puro del laissez-faire radical. Hayek y Mises lo valoran más positivamente por el orden espontáneo (“mano invisible”) y la crítica al “hombre de sistema” (el constructivista que cree poder arreglar la sociedad como un tablero de ajedrez), pero coinciden en que Smith no llegó al individualismo metodológico pleno ni a la teoría del capital y el ciclo económico de Böhm-Bawerk y Mises.
Para los austriacos, Smith es un precursor valioso del liberalismo clásico y del orden espontáneo, pero su obra contiene ambigüedades que desviaron la economía hacia el objetivismo del valor-trabajo y el ricardianismo, retrasando la “revolución marginal” y la praxeología.
4. Otras críticas modernas
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Falta de teoría completa del empresario:
- No enfatizó lo suficiente cómo los emprendedores rompen ineficiencias y crean nuevos mercados (crítica compartida por Schumpeter y austriacos).
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División del trabajo:
- Algunos (como Stigler) señalan que Smith describió brillantemente sus beneficios, pero no elaboró una “teoría” formal operable del progreso económico.
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Visión moral vs. económica:
- Críticos contemporáneos (tanto de izquierda como de derecha) acusan a interpretaciones vulgares de reducir a Smith a un apologista del egoísmo puro, ignorando su ética de la simpatía y su desconfianza hacia monopolios, corporaciones y colusión de comerciantes (“nunca se reúnen sin conspirar contra el público”).
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Consecuencias no intencionadas del capitalismo:
- Se le reprocha no haber anticipado plenamente desigualdad extrema, alienación o ciclos (aunque sí advirtió sobre efectos negativos de la división del trabajo excesiva en la mente de los obreros).
Balance
Smith fue un gran destructor de errores mercantilistas y un observador agudo de la naturaleza humana y el orden espontáneo.
- Su mayor mérito sigue siendo mostrar cómo el interés propio, bajo reglas de justicia y propiedad privada, genera prosperidad sin planificación central.
Sin embargo, sus ambigüedades en la teoría del valor, su énfasis excesivo en el trabajo como medida y ciertos resabios intervencionistas lo hicieron vulnerable a interpretaciones posteriores (marxistas o neoclásicas equilibradoras) que diluyeron el subjetivismo y el dinamismo empresarial.
Los austriacos (especialmente Rothbard) prefieren ver las raíces del verdadero liberalismo económico en los escolásticos españoles, Cantillon y Turgot, y consideran a Smith un eslabón importante pero imperfecto que, involuntariamente, facilitó el camino hacia Ricardo y Marx.
Algunas de sus frases célebres
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“No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.”
(La frase más famosa de Smith. Explica cómo el interés propio genera beneficios sociales). -
“Es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en sus intenciones… Buscando su propio interés, suele promover el de la sociedad de manera más eficaz que cuando realmente pretende promoverlo.”
(La célebre “mano invisible” del mercado). -
“Ninguna sociedad puede ser floreciente y feliz si la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables.”
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“Tan pronto como la tierra de cualquier país se ha convertido toda ella en propiedad privada, los terratenientes, como todos los demás hombres, gustan de cosechar donde nunca sembraron y exigen una renta incluso por el producto natural de la tierra.”
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“Los gobiernos… son, sin excepción, los mayores derrochadores de la sociedad.”
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“Ninguna sabiduría o conocimiento humano podría jamás ser suficiente para supervisar la industria de los particulares y dirigirla hacia las ocupaciones más adecuadas a las circunstancias generales del país.”
(Crítica al intervencionismo estatal excesivo). -
“Raras veces se reúnen las personas del mismo oficio, ni siquiera por diversión o entretenimiento, pero cuando lo hacen, la conversación suele terminar en una conspiración contra el público o en alguna maquinación para subir los precios.”
(Sobre los peligros de los monopolios y cárteles).
Otras frases muy potentes:
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“El consumo es el único fin y propósito de toda producción; y el interés del productor debe ser atendido solo en la medida en que sea necesario para promover el del consumidor.”
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“Toda persona es rica o pobre según el grado en que pueda permitirse disfrutar de las cosas necesarias, convenientes y agradables de la vida.”
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“La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición.”
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“La disciplina real y efectiva que se ejerce sobre un trabajador es la de sus clientes. Es el miedo a perder su empleo lo que restringe sus fraudes y corrige su negligencia.”
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“Poco más se requiere para llevar a un Estado desde el grado más bajo de barbarie hasta el más alto grado de opulencia, que paz, impuestos fáciles y una tolerable administración de justicia; todo lo demás lo trae el curso natural de las cosas.”
De La teoría de los sentimientos morales (más filosófica):
- “Por más egoísta que se suponga al hombre, evidentemente hay algunos principios en su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los demás…”
(Habla de la simpatía y la moral, que complementa su visión económica).
Adam Smith no era solo un economista frío del “egoísmo”; combinaba el interés propio con la moral y la simpatía humana. Su idea central era que, bajo libertad y competencia, las acciones individuales tienden a generar orden y prosperidad social.
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Última actualizacion : 2026-04-09